Chile es un país largo y desigual, donde las oportunidades para la creación visual se concentran históricamente en la capital. NodaSur trabaja contra esa centralización. Nuestra vinculación nacional busca reconocer, conectar y fortalecer las prácticas fotográficas que ocurren en regiones, en comunidades, en los márgenes del circuito oficial, desde Arica hasta la Patagonia.
Entendemos el territorio chileno como un paisaje cultural diverso y en tensión, donde las mujeres fotógrafas han construido miradas propias que merecen circular con la misma fuerza que cualquier imagen producida desde el centro. Por eso articulamos proyectos con instituciones públicas, escuelas de fotografía, centros culturales regionales y organizaciones de la sociedad civil, creando puentes donde antes había distancia.
Nuestra vinculación nacional también es una apuesta por la formación: talleres, residencias, caminatas y encuentros que llegan a distintos puntos del país y que ponen en valor el conocimiento situado de cada territorio. Porque una fotografía tomada en Chiloé, en el desierto de Atacama o en una población periférica de Santiago no es menos importante que una tomada en cualquier capital cultural del mundo. Es, muchas veces, más necesaria.